LLAVE # 14

Reto Comunicación Saludable

CÓMO DEJAR DE QUEJARSE

Aprender a conocer cómo dejar de quejarse, es una de las llaves de uso diario para lograr entrar por la puerta grande del cambio de hábitos de tu Comunicación Saludable.

Quejarse es rezongar, gruñir, protestar, mascullar…  Es una expresión negativa, de dolor o pena. Se produce por un mal sentimiento que te mueve a mostrar disgusto,  inconformidad o ira  por algo que sucede,  por una persona, por tí mismo,  por cualquier cosa o … ¡por todo!

Saber cómo dejar de quedarse tanto es la clave de las personas que viven libres, felices y muchos más años, rejuvenecidos. Por lo general, la gente que se queja mucho presenta la tendencia al envejecimiento más pronto y desagradable. Mientras que los que hablan y se comunican sin quejarse, de manera positiva, cuentan con una vejez feliz, agradable, saludable, y llena de vida.

La queja es una muestra de lo que sucede en el interior de una persona. Por eso para saber cómo dejar de quejarse es necesario conocer cuáles son los motivos que le llevan a quejarse tanto y por todo.

Un corazón amargado, frustrado, rencoroso, depresivo, altivo, endurecido, negativo… refunfuña, rezonga y gruñe por todo. Mientras que un corazón alegre, agradecido, perdonador, humilde, amable, tierno, positivo, libre… produce comentarios positivos y enriquecedores acerca de todo.

“Si tienen un buen árbol, su fruto es bueno. Si tienen un mal árbol, su fruto es malo. Al árbol se le reconoce por su fruto… De la abundancia del corazón habla la boca,». Así les dijo Jesús a los religiosos orgullosos que siempre murmuraban y mascullaban contra todo lo que él decía y hacía.

Los parientes más cercanos de la queja son el chisme y la murmuración. Hasta los mas grandes líderes han tenido que afrontarlos. Cuando Moisés quiso ayudar al pueblo a salir del desierto, se quejaban y murmuraban en su contra porque les faltaba la comida. Él les dijo: “Ustedes no están murmurando contra nosotros, sino contra Dios.”

Luego chismearon y murmuraron contra él porque se casó con una egipcia. El relato dice que el mismo Dios los reprendió: Cómo se atraven a murmurar contra mi siervo Moisés? ¡Con el hablo cara a cara! O se que, por lo general, la queja, la murmuración y el chisme, estos tres primos cercanos y compinches, no sólo son exasperantes y negativos, sino muy atrevidos.

El presidente de un Banco de Europa en Latinoamérica donde fui mentora de Comunciación por un año, me dijo: “No se cuánto van a aprender a comunicarse, pero por favor, ayúdame a acabar con el rumor” Estaba cansado y desesperado con los chismes de pasillo.

El chisme, es la murmuración que se levanta sobre una noticia verdadera o falsa, con la intención de dañar a alguien. Los Provervios de Salomón dicen que “Los chismes son deliciosos manjares, penetran hasta lo más íntimo del ser… Sin leña se apaga el fuego, sin chismes se acaba el pleito… Los chismes son como ricos bocados, se deslizan hasta las entrañas… “

Sin duda, quejarse de alguien delante de otros, se convierte en una murmuración que luego se vuelve chisme. La queja cuenta con el fatal poder de arruinar hasta los días más bellos. Es un mecanismo de conducta aprendido, que crece y se reproduce como un pésimo hábito para la salud comunicativa. Además, como si fuera poco, es una pérdida de tiempo, no sólo por el desgaste cuanto se habla mal de otros, sino por todas las horas que se invierten en pensamientos turbulentos en su contra.

Cómo son las personas que se quejan:  

  • Protestan por todo: A cada cosa que ven le añaden una frase de oposición como: “por qué hacen eso…”, “siempre es lo mismo…”, “es el colmo…”, “que se callen…”
  • Son negativos con las propuestas: Sus palabras siempre concluyen con bloqueos como: “no me parece…”, “eso no se puede”, “es bueno, pero….”, “la verdad, lo veo muy difícil…”
  • Nunca están contentos con nada: incluso si les dan un regalo, le encuentran el “defecto”. Y si les sirven un manjar, sólo dicen que está “un poco frio”, o “un poco caliente:, o “es mucho para mi”, o “por qué tanto?”
  • Su ruta preferida es la de murmurar: Les parece más fácil criticar y murmurar que encontrar soluciones. Porque esa forma es “muy complicada” o “muy arriesgada”.
  • Siempre critican a los demás: por lo que hacen o dejan de hacer con frases como: “linda la casa, sólo un poco fria, cierto?”, “a ese vestido le falta algo”, “sería mejor si le pusiera un poco más de…”
  • Les gustan los chismes: piensan que hablar mal de otros es agradable y le encuentran un gusto especial a iniciar conversaciones con: “si sabes que a fulano….”, “te enteraste de que sutano…”, “a mi no me gusta hablar, pero…”, “cómo te parecieron? a mi la verdad… “
  • Les es imposible ser agradecidos: la palabra gracias, no les gusta. Les suena ridícula, mediocre y falta de sentido.
  • No aceptan que hay cosas que no se pueden cambiar: se quejan por las mismas cosas siempre. No reconocen que son incambiables y lo mejor es dejarlas ir.
  • Quieren que todos los otros cambien, menos ellos: Exigen y demandan, pero ellos no están dispuestos a cambiar nada. A esto se refería Jesús cuando dijo: “¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo, y no le das importancia a la viga que está en el tuyo?”. Importante reflexión.

Las peores consecuencias de quejarse:

  1. Nadie quiere a un quejumbroso: Una persona que se queja todo el tiempo se torna insorportable y fastidiosa.
  2. Afecta el clima a su alrededor: cada frase que dice es tan desesperante, que todo el ambiente se contagia de queja.
  3. Se enferma con facilidad: Su salud física se ve afectada porque la queja produce una conexión entre neuronas, con señales negativas en el cerebro.
  4. Va en aumento: La presencia del cortisol, la hormona que aparece en los momentos negativos y tensos, va en aumento, de manera que la persona se quejará cada vez más y sera peor su murmuración.
  5. Se debilita el sistema inmunológico: Por el mal humor permanente, se debilita el sistema inmunológico, se sube la presión arterial y se eleven los riesgos de problemas cardiacos.
  6. Perjudica a los otros: La persona quisquillosa es prejudicial y nociva para la salud emocional y física de los demás. Por un mecanismo de empatía, la gente trata de identificarse y esforzarse para ayudarle, pero se hunden con ellos.

12 Pasos para dejar de QUEJARSE  y murmurar

  1. Comienza a dar gracias por todo aquello de lo cual te quejas siempre.
  2. Escribe tu visión para que cuentes con una motivación a prueba de todo.
  3. Rodeate de personas felices, no de negativos con efecto “coro”.
  4. Cambia el “clic” interior del negativismo por el del positivimo.
  5. Renuncia a juzgar en forma anticipada.
  6. Evita reclamar con persistencia por tus deseos y argumentos.
  7. Comienza a darle paso a la aceptación con humildad. Abraza la voluntad de Dios, agradable y perfecta.
  8. Conecta tu cerebro y tu corazón con el amor, no con el odio y la amargura.
  9. Enfoca tu mirada hacia el lado bueno de las cosas y las personas, no hacia lo peor de ellos.
  10. Asume la responsabilidad de cambiar la queja por la alegria. No busques que los demás cambien. Cambia tú, aunque ellos nunca cambien.
  11. Repite frases agradables hasta que se te vuelvan hábito.
  12. Realiza actividades que te produzcan gozo: deporte, cine o libros. Imagina tu vida libre de quejas…¡y disfrútala con gozo!

Recursos

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