Llave # 7 

Reto Comunicación Saludable

Para saber cómo tratar con la envidia debes verla como un sentimiento en extremo negativo.  La “envidia de la buena” no existe. El deseo de los bienes, capacidades o éxitos que la otra persona posee, nunca produce nada bueno.

El proceso de saber cómo tratar con la envidia, se inicia con el diagnóstico de un sentimiento de dolor, desdicha, frustración, ira o enojo, por no lograr ser, poseer o realizar lo que el otro es o ha conseguido.

La envidia es desear ese “algo” que “alguien” posee. Un mal que ha acompañado la historia del ser humano y le ha producido serios daños a su capacidad de disfrutar sus propios logros.

El concepto de la envidia está mal aprendido. Se ha llegado al punto de confundirla con la admiración. Por eso cuando alguien posee una buena salud, virtud, o don especial, se dice que es “envidiable”.

Envidia en las redes sociales

El 90% de los conflictos en la comunicación interpersonal se producen por no contar con la inteligencia emocional, y espiritual, para saber cómo tratar con la envidia. Por envidia, Caín mató a Abel, Saul quiso matar a David, los hermanos de José  inentaron matarlo… y la Biblia dice que, por envidia, crucificaron a Jesús, el hijo de Dios.

En la actualidad, la misma envidia se mueve en el mundo digital, por el enojo que producen los éxitos publicados por “alguien” con muchos seguidores y “likes” en las redes sociales. Por envidia se puede llegar al acoso virtual o “bullying”.

Para saber cómo tratar la envidia simulada en las redes, es necesario empezar a detectarla con cautela. Porque miles se muestran como “amigos”, sólo por dañar tu imagen, enviarte mensajes subliminales, emularte y robar tus ideas o conceptos.

La envidia en tu Comunicación

Si quieres saber cómo tratar con la envidia, empieza a detectar sus causas más frecuentes: baja autoestima, insatisfacción consigo mismo, egocentrismo, adicción a ser el centro de atención, tendencia a la manipulación, el control y el orgullo desmedido.

El asunto de cómo tratar con la envidia implica también entender sus efectos más nocivos en tu Comunicación. Porque es una enfermedad emocional que te produce: trastornos físicos, imposibilidad de gozar la vida, resentimiento constante, rancor, deseo de que al otro le vaya mal, deseo de privarlo de ese “algo” que posee, falta de autenticidad por imitar, amargura contaminante, chisme, murmuración y mentiras sobre la persona a quien se envidia.

Además, te genera un estado de tristeza, soledad, desprecio, inferioridad, frustración y distanciamiento de la gente, porque es un terreno disfuncional. Siempre deseas ser mejor que “alguien”, hasta querer arruinar su posición de ventaja o “superioridad”.

7 Pasos para comunicarte sin envidia

  1. Asúmela como un sentimiento negativo y dañino.
  2. Reconoce en qué momentos y con quién experimentas envidia.
  3. Salte de la caja y comienza a celebrar los éxitos del otro, sin criticarlo.
  4. Ten calma y no sufras ni sientas ira por los logros de “alguien”.
  5. Apréciate y valórate a tí mismo, sin competir ni rivalizar, ni compararte, ni copiar a nadie.
  6. Espera tus propios éxitos con confianza en el amor de Dios para tí (Si no lo sientes, abre tu corazón para vivirlo).
  7. Enfócate en todo lo bueno, amable, interesante, talentoso, virtuoso, que te hace único y con lo que puedes servir a los demás. ¡Y avanza por lo tuyo!

Cuando tú produces la envidia

Puede ser que te encuentres en el caso contrario y que seas tú quien produces y despiertas la envidia de los demás. Así como le sucedió a Abel, a José, a David y al mismo Jesús.  Así como le pasa a los que logran éxito y cuentan con cierto carisma especial, belleza, riqueza o inteligencia notable, que los vuelve envidiables y los lleva a sufrir el acoso permanente de los envidiosos con baja auto estima.

En ese caso, mi sugerencia es:  mantén claros a los envidiosos, descúbrelos, identifícalos rápido, sin dejarte volver un resentido por sus exasperantes artimañas.

Los 7 NO que debes seguir, si eres tú el envidiado

  • No cuentes tus sueños y proyectos.
  • No te dejes manipular por el desprecio de los envidiosos.
  • No permitas que se te dañe el corazón con su aspaviento, agresion o simulación verbal.
  • No creas las mentiras que dicen de ti. Ten claro quién eres.
  • No le des interlocución a los envidiosos que te quieren hacer daño.
  • No caigas en la trampa de la falsa superioridad de quien te quiere humillar por envidia. Mantén la humildad a toda costa.
  • No te exasperes ni enfurezcas cuando te emulen o copien. Si te imitan, es porque eres bueno. Y tu tienes mucho más para dar, con una Comunicación saludable.

 Recursos

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