Llave # 11

Reto Comunicación Saludable

Si no logras saber cómo vencer las preocupaciones, éstas terminarán por afectar todas tus relaciones. Una persona ofuscada por el afán vive furiosa, tensionada y viciada por su propia ansiedad.

Le es imposible mantener una Comunicación Saludable con las personas, incluso las que más aprecia. Todo porque se preocupa más por lo que tiene que “hacer” que por cómo debe “ser”.

Si encuentras una, dos o varias, de estas expresiones en tu Comunicación día a día, o identificas a alguien que conoces y se comporta de esa manera, sin duda te encuentras ante un cuadro de malos hábitos comunicativos y la necesidad urgente de saber cómo vencer las preocupaciones.

Frases típicas de la persona con preocupaciones adictivas:

Por lo general, la gente que no sabe cómo manejar las preocupaciones, se relaciona con las personas a su alrededor, su pareja, sus hijos, la gente en el trabajo, o en la calle, con actitudes como:

  • Los presiona porque “no le apuran”, “me desesperan” y “yo estoy de afán”.
  • Se exaspera por todo cuando está “muy ocupado”.
  • Le contesta mal a la gente porque “no entienden que esto es importante”.
  • Se expresa con gestos bruscos, manotea o da palmadas en la mesa.
  • A veces se mantiene en silencio hermético y se muestra distante.
  • Corta relaciones con personas especiales que “no le aportan nada” o le “quitan mucho tiempo”.
  • Puede llegar a arruinar grandes oportunidades, porque las personas no soportan su forma de presionar.
  • Se levanta de mal genio, dice “no dormí en toda la noche”, y muestra su mala cara todo el día.
  • Le parecen ridículas las expresiones de afecto, porque piensa “yo no estoy para eso”.
  • O, por el contrario, quiere hablar con insistencia e intensidad del asunto que le preocupa, con demandas como “¡necesito que me escuches ahora mismo!”.
  • Vive “conectado” todo el día porque necesita “atender un asunto” y si le hablas, continua con la mirada fija en el celular o el computador, mientras dice: “¡háblame, háblame, que te estoy escuchando!”
  • Si logra desconectarse y mirarte cuando le hablas, tal vez está con la mente en sus muchas preocupaciones.

 Los resultados fatales de no saber cómo vencer las preocupaciones son: 

La persona que no sabe cómo vencer sus preocupaciones vive agobiada bajo la presión y no puede ser feliz.  Si se trata de una persona introvertida, tal vez no deje aflorar sus presiones, pero el interiorizarlas en forma hermética puede llegar a ser aún más peligroso para su salud emocional, física y espiritual.

Lo peor es que ha llegado al punto de creer que son lo “normal” en la vida, porque el no saber cómo vencer las preocupaciones es un síndrome adictivo, cada vez más frecuente, que produce más del 75% de enfermedades muy comunes hoy en día, como permanentes jaquecas, úlceras estomacales, insomnio y ataques del corazón. Además, conduce a las adicciones del alcohol, cigarrillo y malos hábitos alimenticios, impulsados por la ansiedad.

7 pasos pasa saber cómo vencer las preocupaciones

  1. No te preocupes, ocúpate. Ocúpate en las soluciones, no en los problemas. Cuando le preguntaron a Winston Churcill, si no le preocupaban sus responsabilidades, contestó: “estoy demasiado ocupado. No tengo tiempo de preocuparme”.
  2. No creas que preocuparte es tu “resposabilidad”. Rompe el paradigma de pensar que eres “responsable” y que por eso debes preocuparte por todo.
  3. Entiende que preocuparte no soluciona nada. Por el contrario, produce problemas irreparables y es un detonante para el deterioro de tu Comunicación con las personas.
  4. Vive cada día con su propio afán. La preocupación es falta de fe. Recuerda la oración modelo: “Danos HOY el pan cotidiano”. Pre ocuparse es ocuparse antes de tiempo. Y si la solución no está en tus manos, pues preocuparte es perder tiempo. Acepta lo que no puedes cambiar.
  5. Concientiza que las preocupaciones te bloquean y te impiden disfrutar la vida. Si quieres ser feliz, para un momento, respira, mira las aves, que no se preocupan. Mantén la confianza de que “lo mejor está por venir.“  Busca primero a Dios, y todo lo demás te sera añadido.
  6. Escoge “lo mejor”. Tu escoges si quieres seguir distraído o enfocar la mirada en El que todo lo puede. La historia muestra como Jesús le dijo a Martha: “estás preocupada con muchas distracciones, pero María escogió lo mejor”. Es decir, sentarse a escucharlo, y … ¡NO preocuparse!
  7. Cambia la inquietud por gratitud. Pablo les dijo a los de Filipo, “no se inquieten por nada”. Les sugirió que, más bien, en toda ocasión, dieran gracias.  Como resultado, la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidaría sus corazones y sus pensamientos. Cambiaron la inquietud, por gratitud, y aprendieron cómo vencer las preocupaciones.

Recursos

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