Pregunta frecuente #4: ¿Por qué reacciono con ira?

Tal vez con frecuencia reaccionas con enojo, y no sabes como controlarlo, hasta que se convierte en una ira inmanejable que te lleva a cometer graves errores. El enojo es una de las 6 emociones básicas, según Paul Ekman.

A pesar de ser considerado como “malo”, y contar con un estigma social que lo cataloga como una emoción negativa, muchos expertos hoy aseguran que no es así.

Es muy importante conocer y escuchar tu enojo, para que puedas entenderlo y darle el mayor aprovechamiento. Recuerda que, en el diseño del ser humano, todas las emociones existen por una razón de ser valiosa e importante.

Se sabe que, en el principio, el uso del enojo era adaptativo, para estar preparados a reaccionar en momentos de peligro. Hoy, el enojo aún nos informa sobre el peligro, pero lo usamos más para agredir y maltratar, que como una defensa natural sana y saludable.

El enojo, bien canalizado, es una emoción que nos protege y nos invita a buscar cambios. Podemos afirmar que es una alarma util para indicarnos cuando algo anda mal.

El autor Gary Chapman, en su libro “El Enojo” (The Anger), afirma que “El enojo es como una luz roja centelleante en el tablero de un auto. Indica que algo necesita atención inmediata”.

Un paso más allá: la ira

Por más fuerte que sea tu enojo, NO te da derecho a maltratar a los demás.

Debes asumirlo más bien como la oportunidad de emprender acciones que te permitan llevar las situaciones a un mejor estado.

Gestiona tus emociones

Es de vital importancia aprender a gestionar tus emociones. La falta de inteligencia emocional y dominio propio en la gestión del enojo puede desencadenar en una ira inmanejable. La ira va un paso más allá del enojo. Es decir, son de la misma familia, pero con una intensidad diferente.

4 Razones por las que reaccionas con ira

1. Pensamientos recurrentes

¿Cuántas veces te has visto con una idea que se repite una y otra vez en tu mente?

Se llaman pensamientos recurrentes, o rumiaciones. En momentos de enojo, serán el  motor para la ira. Estos pensamientos recurrentes reafirman tu malestar y disparan tu enojo.

2. Creencias arraigadas

Si el enojo es la reacción ante un desacuerdo, necesitas identificar cual es la creencia que sientes “atacada” para reaccionar. Esto te permitirá entender la razón de tu enojo.

Si tu creencia es, por ejemplo: “un cargo importante es señal de éxito”, tal vez el hecho de saber que alguien consiguió un alto cargo, te puede enojar mucho. Y no por el  puesto que consiguió, sino por la creencia de tu falta de “éxito”.

Pregúntate acerca de tus creencias. Analiza cuales te generan malestar, para modificarlas. Aquí te servirá recordar que cada ser humano cuenta con sus propias creencias.

3. Falta de perdón

Cuando el resentimiento, el rencor y el odio prevalecen en tu vida, la mayoría de las veces son ocasionados por la falta de perdón, que te conduce a sentimientos de frustración permanentes y reacciones de ira, porque no existe una completa libertad en tu vida.

Perdonar es definitivo para contar con relaciones interpersonales saludables. Es la clave principal para resolver los conflictos, y un valor fundamental, que te conducirá a soltar, inclusive a aquellos que te han hecho mucho daño.

4. Amargura y resentimiento en forma

La amargura es como una raíz que brota en tu interior y es capaz de dañar todo a su alrededor. Además, estorba y contamina todas tus relaciones, hasta volverte una persona tóxica, que reacciona con ira en forma constante y se torna insoportable para todas las personas en tu zona de influencia.

¿Cómo puedes gestionar tu enojo?

Saber gestionar el enojo te permite vivir feliz y en paz contigo mismo y con quienes te rodean.

6 claves para gestionar tu enojo

1. Identifícalo

Recuerda: el enojo es una alarma para informarte que “algo” requiere atención inmediata. El cuerpo te envía señales como sudor en las manos, te pones rojo, tiemblas, tensionas, la mandíbula…

La inteligencia emocional muestra la importancia de la conciencia auto reflexiva. O sea que, la capacidad de reconocer la emoción, permite procesarla mejor.

2. Oxigénate

Haz consciente el proceso de respirar. Inhala y exhala con lentitud. Le enviarás oxígeno a tu cerebro para que piense mejor y activaras tu sistema parasimpático que es el encargado de la relajación.

3. Haz una pausa

Evita desahogarte en el momento. Con normalidad reaccionamos sin pensar en las consecuencias. Toma tiempo entender la emoción. Camina un rato. Conversa con Dios, y contigo mismo, en voz alta.

El resultado será diferente si la conversación es en la mente. Escribe lo que sientes y piensas. Lo importante es darte el tiempo necesario para ver la situación que te enoja, en la correcta perspectiva.

4. Reconócelo

En su libro El Enojo, Gary Chapman realiza una distinción vital. Existe enojo valido cuando es provocado por un error por parte de la otra persona y enojo distorsionado cuando el otro no realiza una falta contra mí, sino que no cumple las expectativas que tengo de la situación.

Vale la pena preguntarte: ¿Cuál fue la falta cometida?, ¿estoy seguro de conocer todos los hechos? Y reconoce que todos los humanos somos diferentes, tenemos distintas perspectivas de una misma situación y respondemos de diversas maneras ante un mismo evento. No puedo esperar que el otro reaccione como yo creo que es “correcto”.

5. Motívate al cambio

Reconocer el enojo y poder entenderlo, permitirá darte cuenta de la situación de conflicto en la que estás. Es gratificante cuando le sacas provecho a la molestia. Proponer cambios que lleven a dejar las cosas mejor a como estaban. Es una buena oportunidad para rectificar los errores y corregir las injusticias.

En ti esta decidir si confrontas a la persona, con amabilidad y firmeza. Escucha su perspectiva con empatía. Y comparte un plan de acción para evitar que se repita la situación.

No todas las batallas son dignas de pelear, en algunas ocasiones vale la pena dejarlo pasar y no darle mayor trascendencia.

6. Perdona y reconcíliate

El perdón es el principal factor para la resolución de conflictos.

Incluso si perdonar no implica restaurar por completo la relación, lograrlo en tu ser interior te llevará a ser libre del enojo y de las reacciones de ira reprimidas. El perdón te libera.

“Habla cuando estés enojado y dirás el discurso que más te arrepentirás de haber pronunciado.” Ambrose Bierce

Pronto conocerás la respuesta a la pregunta #5 en mi próxima publicación.

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